Label: Red Star

Alan Vega y Martin Rev. Vocalista y sintetizadores, respectivamente. 1977. Año del punk y hacer nacer nuevas ideas. Dejar atrás las pretensiones, matar el aburrimiento. No hay tiempo que perder. Un bajo hipnótico y un órgano fúnebre. Oscuridad y simplicidad; genio, introspección, distorsión. Sonido Indefinible, lejos de ajustar en cualquier categoría. Atmósferas, reverbs y delays. Beats interminables. Noise. Una base repetitiva ofrece libre andar a una letra mórbida. Ritmo mecánico. La tensión de Frankie Teardrop: una de las piezas más ácidas y aterradoras que se hayan hecho. El soundtrack de una pesadilla donde el tiempo camina entre sombríos coros y gritos enloquecidos nacidos de una garganta que se quiere deshacer. A esta obra no le ha pasado el tiempo encima, bien pudo haber sido la música de fondo de El Vampiro de Dusseldorf, bien podrá influenciar a los grandes músicos de las nuevas generaciones, como lo ha venido haciendo desde su creación y, a su vez, seguir pasando inadvertido por muchos otros. Franca sencillez, autentica originalidad. Un cúmulo de actitud y coraje en distintas velocidades. Un bajo hipnótico y un órgano fúnebre. Oscuridad y simplicidad; genio, introspección, distorsión. Un sentimiento de angustia; de sentirse perseguido continuamente; de ansia, miedo, tensión, nervios, desesperanza, muerte, acción, incomodidad. Lo innegable es que la atmósfera nunca estuvo tan enrarecida como en una canción de Suicide.
WoEd1Men0rX!
últimamente me ha dado por músicas que tienen que ver creo con lo que has descrito, así que vamos a escuchar y disfrutar:)
ResponderEliminar¡Saludos!
- Víctor Hugo de Du-dum-dum.
Pocas veces reflejó una reseña tan escueta y certeramente un disco.
ResponderEliminarSaludos.